martes, 3 de abril de 2012

El rey del Infierno, De Vlaeminck

A comienzo de los años 70 el pelotón y el calendario ciclista se encontraban tiranizados por un todavía joven belga, Eddy Merckx. Ese belga, desde su primera victoria en el Campeonato del Mundo en 1967 prácticamente había ganado toda aquella carrera en la que había competido. Eso le había generado muchos admiradores entre el público belga, pero también le generó multitud de opositores entre sus mismos compatriotas, especialmente a raíz de la lectura de los votos en su boda solamente en francés, algo que fue considerado poco menos que una traición en su país, y especialmente en la parte flamenca del mismo.

Paralelamente a ese dominio de Merckx se creó un equipo profesional, el Flandria, que a la postre sería el mejor equipo en las clásicas de la historia. Ese equipo en el año 71 llegó a contar en sus filas con una plantilla con la que cualquier director soñaría para sí mismo: Freddy Maertens, los hermanos de Vlaeminck, y el tristemente fallecido y por quien se disociaría tal equipo, el gran talento Monsere, quien moría trágicamente cuando contaba con 22 años. Pues bien, ese equipo, dicen las malas lenguas, fue creado como unas brigadas "anti-Merckx", en el cual uno de los principales impulsores fue Monsere, contando especialmente con las alianzas de su amigo Maertens y de Roger de Vlaeminck.
 
Pero la trágica muerte del primero de estos tres corredores cambió el destino, tanto del equipo como del bueno de Roger. Como reconocería años más adelante, Roger abandonó la estructura del Flandria porque no iba a poder soportar él, un hombre duro donde los hubiera, el estar llorando por todos los rincones por la muerte de su compañero, ya que cualquier detalle mientras perteneciera a esa plantilla, le recordaría a Monsere. Fue por eso por lo que decidió abandonar el Flandria y marcharse al Dreher, en el cual estuvo solo un año, pero a raíz de ese año comenzó a escribir su leyenda personal, a pesar de que en su palmarés ya contaba con importantes triunfos.

En ese nuevo equipo, en el mismo 1972 en que los Miami Dolphins hacían historia y por primera y única vez en la historia de la NFL un equipo terminaba la temporada invicto, de Vlaeminck iba a conseguir su primera victoria en la clásica más dura del calendario, la París-Roubaix. Una carrera para la que no solo la fortaleza cuenta, sino también la suerte, puesto que de sus más de 250 kilómetros, más de 50 de ellos están adoquinados, divididos en varios tramos de pavé, lo que suele ser sinónimo de caídas, pinchazos y espectáculo, máxime cuando la lluvia hace acto de aparición en la carrera. Y fue ahí, en tramos como el que es el más conocido de la carrera, el del Bosque de Arenberg, por lo que es conocida como el "Infierno del Norte", donde el Gitano de Vlaeminck se hizo eterno.

Aunque en los últimos años el "Infierno del Norte" se viene realizando en el segundo domingo del mes de abril, en 1972 se disputó el día 16, tercer domingo de ese mes. En esa edición tuvieron lugar varias caídas en el Bosque de Arenberg, a más de 100 kilómetros de meta, y muchos corredores importantes quedaron rezagados del grupo de favoritos, entre ellos el gran favorito a todo, Eddy Merckx. En ese momento quedó en cabeza un grupo formado por 20 unidades, entre los que destacaban Springel, Gimondi, Janssen, de Vlaeminck o quien sería posteriormente el mejor director de la historia, Guimard.
 
Tan solo unos kilómetros más adelante Gimondi se vió obligado a retirarse de la carrera, al tiempo que Van Malderghem intentó una aventura en solitario, pero de Vlaeminck decidió que era una buena rueda a seguir, por lo que marchó tras él y al alcanzarle formaron un buen dueto, hasta que a unos 10 kilómetros para llegar a la meta de Roubaix de Vlaeminck decidió que ya había aguantado bastante la compañía y probó su aventura en solitario. Aunque la distancia a meta era escasa, fue abriendo hueco con sus perseguidores, hasta que pudo disfrutar tranquilamente de la llegada a meta, consiguiendo así su primera victoria en el Infierno del Norte. Con un minuto y 57 segundos de retraso realizó su entrada el belga André Dierickx, segundo en meta, y en tercera posición el británico Barry Hoban lo hizo con 2 minutos y 13 segundos.
 
Luego vendrían otras tres victorias más, en 1974, 1975 y 1977, para un total de 4, siendo el único ciclista de la historia que ha alcanzado tal número, a lo que hay que sumar los segundos puestos del 70, 79, 81 y el del 78, con el incomprensible pacto con su compañero Moser (vencedor esa edición) por el que ninguno saldría a la rueda del otro en caso de ataque, y el tercer puesto de 1976, que hacía un total de 9 podiums en sus 14 participaciones, cifras por la que es conocido como Monsieur París-Roubaix. Y eso que coincidió en el tiempo con autenticas bestias con Merckx, Maertens, Agostinho o Moser.


Saludos a todos!!

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