martes, 13 de diciembre de 2011

La locura de Lapize

Tras la conclusión del Tour de Francia del año 1909 con la victoria de François Faber, "del Gigante de Colombes" por sus 179 centímetros y 89 kilos de peso, quien dominó la competición de principio a fin de ese año, el director de la carrrera y del periódico que la organizaba (L´Auto), Henri Desgrange quiso dar una vuelta de tuerca a su carrera. Pidió colaboración a su ayudante, el periodista Alphonse Steinès. Le pidió que buscase un trazado alternativo para darle viveza a la carrera y evitar de esta forma la monotonía que había tenido lugar en esa última edición.
 
Por aquel entonces, ni los Alpes ni los Pirineos habían podido ser transitados por la carrera, por lo que la presencia de puertos se limitaba únicamente al Macizo Central. Fue entonces cuando Steinès echó un ojo al sur de Francia, a los Pirineos, puesto que habían comprobado tanto él como Desgrange que cuando la carrera llegaba a pequeñas cotas, en estas el público era mucho más numeros en las cunetas de la carrera. Llegó entonces la propuesta de Steinès de cruzar los Pirineos, algo que no convenció a su jefe, quien le dijo que antes de incluirlos en la carrera, su subordinado debía cruzarlos y enviarle un telegrama confirmándole que los había cruzado.

En esos monentos, los Pirineos era un lugar que se encontraba deshabitado, cuyos caminos descarnados, en muchso casos eran incluso intransitables. Steinès, ante la propuesta de Desgrange, tenía que superar en coche, progresivamente el Peyresoure, el Aspin y finalmente debía llegar al coloso del Tourmalet, un puerto hasta ese momento que prácticamente no había sido transitado. Los dos primeros puertos fueron superados sin mayores inconvenientes, pero al llegar a pie de puerto del Tourmalet, en Sainte Marie de Campan, Steinès fue aconsejado en que no procediera a subirlo. Pero este no escuchó a la gente y se dispuso a superarlo. Alquiló un coche conducido por un conductor de la zona, lo que facilitaba su labor, y comenzaron la ascensión.
 
La subida estaba realizándose prácticamente sin problemas, más allá de las placas de nieve que había por el camino, hasta que al llegar a unos 12 kilómetros de la cumbre, el conductor dijo que no seguía, que se daba media vuelta, puesto que le era imposible avanzar más por la nieve que había en el camino. Steinès no quiso escucharle y se empeñó en acceder a la cumbre del puerto, pidiéndole que fuese a buscarle al otro lado de la ladera con el coche. Fue caminando hasta llegar a la cumbre, donde la nieve le cubría hasta más allá de las rodillas, cuando la noche se le había echado encima, con el peligro añadido, además del frio, de ser una zona acechada por lobos y por osos.
 
La tardanza en volver del periodista hizo que el chofer se inquietase y que procediese a dar aviso a los vecinos, quienes improvisaron una partida para encontrarle. Cerca de las 3 de la madrugada fue encontrado cerca de Barèges, que estaba en la otra falda de la ladera. Fue encontrado casi helado y desfallecido por el esfuerzo que había realizado.

Al día siguiente, cuando se recuperó de su intrépida aventura, Steinès envió un telegrama a Desgrange en el que decía algo así como: "Superado el Tourmalet. Ruta en buen estado. Perfectamente transitable". Ese fue el inicio de la locura del Tour, el comienzo de las etapas montañosas con los colosos de Pirineos y de Alpes, con diseños de auténticas etapas de locura por los organizadores.

Tan sólo un mes después, el 21 de julio, en el Tour de 1910 se iba a correr la primera etapa que transitaría por los Pirineos de la historia. Esa etapa arrancaría en Luchon y llegaría hasta Bayona, contando con un total de 326 kilómetros y subiendo los 3 puertos que atravesó Steinès meses atrás, a los que se añadiría el Aubisque una vez superados los 3 anteriores y una pequeño repecho al final, el Osquich.

Ese día la general comenzaba con el ganador del Tour anterior, Faber, como el líder de una general, la cual se definía por puntos, no por tiempos como actualmente. Segundo en la general era Lapize. Fue este último quien desató las hostilidades nada más comenzar a subir el primer puerto del día, el Peyresoure. Coronó el primero dicho puerto, al igual que sucedió con el Aspen. En ambas cimas iba acompañado por su compañero Garrigou, quien ganaría el Tour del año siguiente. Ambos corredores del equipo Alcyon comenzaron el ascenso del Tourmalet, pero en muchos tramos, debido a la dificultad de la ascensión, tienen que echar pie a tierra porque no pueden seguir avanzando. Fueron superados ambos por François Lafourcade, hecho que irritó sobremanera a Lapize. Coronó Lapize el Tourmalet a varios minutos de Lafourcade, cuando la ira se apoderó de él y al ver a un organizador de la carrera que controlaba el paso por la montaña, el corredor número 4 de la carrera le arrojó la bicicleta, le cogió de la chaqueta y le grito en plena cara "Asesinos, sois unos asesinos".

Por suerte para él, pudo recuperar los minutos de desventaja con Lafourcade y consiguió hacerse con la victoria de la primera etapa pirenaica de la historia. Tardó nada menos que 14 horas y 10 minutos en completar la etapa, pero su mal carácter no se había calmado por el esfuerzo, puesto que cuando cruzó la línea de meta repitió para todos aquellos que quisieron oirlo la frase de "Desgrange es un asesino". Tan sólo otros 9 corredores, de los 59 que tomaron la salida llegaron dentro del control del horario de la etapa.

Clasificación 10ª etapa 1910.
1- Octave Lapize (Alcyon-Dunlop) 14 horas 10 minutos
2- Pierino Albini (Legnano) m.t.
3- François Faber (Alcyon-Dunlop) a 10´
4- Louis Trousselier (Alcyon-Dunlop) m.t.
5- François Lafourcade (independiente) m.t.
6- Charles Crupelandt (Le Globe) a 35´
7- Charles Cruchon (independiente) s 50´
8- Gustave Garrigou (Alcyon-Dunlop) a 56´
9- Cyrille Van Hauwaert (Alcyon-Dunlop) a 1 hora 20´
10- André Blaise (Alcyon-Dunlop) a 1 hora 21´

Clasificación general provisional.
1- François Faber (Alcyon-Dunlop) 36 puntos
2- Octave Lapize (Alcyon-Dunlop) 46 puntos
3- Cyrille Van Hauwaert (Alcyon-Dunlop) 73 puntos


Siete años más tarde, en un 14 de julio de 1917, día grande en Francia, el avión que pilota Lapize es derrivado en Verdún por un par de biplanos alemanes y su piloto fallece en el accidente, contando con tan sólo 29 años de edad. El avión lucía un gallo y el número 4 de cuando su piloto ganó el Tour de Francia de 1910. A pesar de haber sido rechazado para el servicio militar por tener sordera, él se alistó voluntario para la I Guerra Mundial y al igual que sucedió con Petit-Breton y Faber, ganadores en 1907, 1908 y 1909, todos murieron en combate.


Saludos a todos!!

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