lunes, 4 de julio de 2011

Frank Vandenbroucke

Pocos meses después de la última victoria en el Tour de Francia de Eddie Merckx, en 1974, nacía en la tierra de este, Bélgica, alguien que daría mucho que hablar a finales de los años 90 en el mundo del ciclismo. Su primera aparición fue con apenas 19 años, en el equipo de su tío, el Lotto. Realizó un gran Tour del Mediterráneo y acudió a los Campeonatos del Mundo en representación de su país. Ya comenzaba a ser tildado como el nuevo Eddie Merckx. Y ya había profetizado que ganaría un Tour de Francia, con tan solo 20 años.
 
Las siguientes navidades, las del inicio de la temporada 95, le supusieron la ruptura con su familia, puesto que cambió el equipo de su tío, el Lotto, por el todopoderoso equipo italiano, el Mapei. Reunía de esta forma el Mapei un equipazo para los primeros meses de temporada, con Mussew, Tafi... y la joven promesa, que también será conocido como VDB. Ese primer año en Mapei no fue muy positivo, aunque consiguió alguna victoria de renombre.

Fue ya en 1996 cuando terminó de explotar la joya belga. Obtuvo la victoria de la general del Tour del Mediterráneo, además de obtener un mayor número de victorias que en los dos años anteriores. Pero fue ya en 1998 cuando comenzaron sus exhibiciones sobre la bicicleta. Destrozó al equipo ONCE en la París-Niza, equipo que había ganado las anteriores ediciones de la carrera. Y no solo los venció, sino que dio la impresión de que los ganaba yendo con el freno de mano echado, que su temporada estaba enfocada al mes de abril. Además de haberla ganado sin equipo, puesto que sus compañeros, gente como Mussew, jamás daban una pedalada en favor de alguien que no fueran ellos, menos aún para un chaval maleducado.
 
Esa exhibición de Frank en la París-Niza no solo fue en la carretera, sino también de cara a los medios. Era un chaval descarado, imprudente y sobre todo, con una suficiencia casi insultante para los rivales.
 
Entre carrera y carrera se filtraban a la prensa sus juergas, sus contactos con el alcohol, con las mujeres... a la prensa le vino como agua de mayo. Ganaba y encima les daba escándalos, titulares asegurados. Lo mejor de todo, parecía que ganaba como si fuese la cosa más natural del mundo. Completó un gran año con varias victorias más, y una gran participación en la Liêge-Bastogne-Liêge, donde finalizó en 6ª posición en la decana.

Sin duda el año siguiente, 1999, fue su gran año. Lo comenzó con un cambio de equipo, del Mapei pasó al Cofidis. Esa marcha estaba provocada por la llegada a su anterior equipo de su enemigo Bartoli, quien le había batido en la Lieja del año anterior.
 
Estaba realizando una gran temporada, con puestos de podium en la E3, los 3 días de la Panne, en Flandes... pero es que ahí se cayó antes de la subida del Muur, al tiempo que atacaban Musseuw y Van Petegem. Se lanzó a su persecución, el solo contra el duo, y finalmente consiguió finalizar tras Van Petegem la carrera.

Su propio equipo le pidió parar, que no acudiera a la París - Roubaix, pero no hace caso de los consejos del equipo de parar, ya que esa carrera era muy dura para él, y que no pintaba nada ahí. Con sus 65 kilos y 179 centímetros, se plantó 7º en la meta, tras perder el sprint por la 3ª plaza, pero llegando por delante de ganadores de la carrera, como Mussew o Ballerini, el tristemente fallecido seleccionador italiano.
 
En esas llega de nuevo la Lieja, donde el año pasado terminó 6º, y lo hacía con Bartoli como máximo favorito, ya que la había ganado en los 2 últimos años y venía de ganar la Flecha Valona. Al decirle a VDB la prensa que Bartoli está fuerte, este les responde que entonces ya saben quien quedará 2º en la carrera, y que además cuando salte en la Redoutte no habrá nadie capacitado para seguirle (a VDB). Dicho y hecho, ganó la decana. También humilló a los Mapei, de donde no había salido muy bien, en la Het Volk, donde en un día de un frio glaciar, sacó de rueda a todos sus rivales, Tom Steels, Mussew... y destrozó el pelotón, llegando a meta poco más de 40 unidades.
 
Realizó también una exhibición brutal en la llegada de la Vuelta a Ávila. Sobre el empedrado que llevaba a los muros de Ávila lanzó un pulso al pelotón, y lo ganó. Antes de esa victoria le había prometido a la azafata italiana del Saeco, Sara, que le cambiaría una victoria por un beso. Luego cambió la promesa, y la prometió una noche de amor. Ese día lo ganó todo; por la tarde ganaba en la muralla, y por la noche la ganaba a ella.

Era un espectáculo de corredor, con esa temporada 99 que se había marcado en las clásicas, con otras victorias durante la temporada, con sus lios de faldas con las azafatas, también con las fiestas... La prensa le buscaba, le quería.
 
Pero llegaron los problemas: problemas con las drogas, con su propia cabeza... hasta que terminó muriendo, en Senegal, tras varios intentos anteriores de suicidio, en octubre de 2009. Era otro juguete roto, tal y como años atrás lo fueron "el Pirata" Pantani o "el Chava" Jiménez.

Entre medias de esa década de la que no hablo quedan muchas cosas, como las escapadas con su compañero del Cofidis, Gaumont, su vuelta con Lefevré, esta vez en el Domo, sus 2 hijas, o hasta sus memorias, en su libro "No soy Dios", que comienza diciendo que el descenso comienza con un subidón. Pero esos son otros temas


aquí su exhibición en Ávila:


Saludos a todos!!

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