sábado, 19 de marzo de 2011

Milán - San Remo

Como ya dije en alguna de mis actualizaciones anteriores, no todo el ciclismo se limita al Tour de Francia. Es más, ni siquiera a las 3 pruebas de tres semanas. Hay muchas otras pruebas de una impresionante belleza, de una tradición monumental. Entre esas otras carreras de tal belleza quizás las más espectaculares de todas son las conocidas como clásicas. De esas clásicas, las más conocidas son los 5 Monumentos (Milán - San Remo, Vuelta a Flandes, París – Roubaix, Lieje – Bastogne – Lieje y Giro de Lombardía). A excepción de la última, todas se engloban en el calendario de primavera, por lo que muchas veces se disputan bajo condiciones climatológicas muy adversas, lo que hace aún más épico el triunfo en cualquiera de ellas.

Y justo en el día de hoy se disputaba la primera de los 5 monumentos del calendario anual, la Milán – San Remo, o también conocida como la classicíssima. Dicha prueba, la idea, surgió entre 1905 y 1906, disputándose por primera vez al año siguiente, en un 14 de Abril. La idea de esta carrera, como no, de la Gazzeta dello Sport, y su loco director, Costamagna. En esa primera edición, de 288 kilómetros, algunas normas eran de locura, puesto que estaban prohibidos cosas como los avituallamientos o el cambio de ruedas. Esa primera locura de unir ambas localidades la ganó Petit-Breton. Solo finalizaron la carrera 14 de los 33 corredores que la comenzaron.
 
Pero fue a partir de 1910 cuando comenzó a crearse su leyenda, puesto que se disputó en una jornada con unas temperatura de frío extremo. Ese día los corredores buscaban refugio en las casas de alrededor de las que se disputaba la prueba. Para haceros una idea, de los 70 inscritos, solo 7 lograron finalizarla. El vencedor fue el francés Eugène Christophe, el cual estaba convencido de haberse equivocado de carretera cuando diviso las casas de San Remo a lo lejos.

Años después, a partir de 1946, se comenzó a aumentar gradualmente la distancia de la carrera, hasta llegar a los actuales escasos 300 kilómetros. Como se ve, el aumento no ha sido una exageración, pero si a día de hoy se organizase una carrera de tal longitud, no creo que ningún corredor tomase la salida. Eran otros tiempos.

Durante todos esos años la victoria solía decantarse al sprint, y una clara prueba de ello es que llegaron las primeras victorias españolas, las de Poblet en 1957 y 1959 (solo Freire ha sido capaz de volver a traernos la victoria, en 3 ocasiones). Ante esta circunstancias de victorias al sprint, el director de la carrera se cansó y decidió introducir novedades, y en los siguientes años se incluyeron en la carrera los cerros de la Cipressa y del Poggio, que fueron los que alargaron el recorrido hasta la distancia actual. Esas novedades se introdujeron entre los años 60 y los 80.
 
En este tiempo pasó por allí gente como el Caníbal Merckx, que ganó nada menos que 7 de las 11 carreras que disputó. Hubo también grandes campeones que obtuvieron allí la victoria, como Fignon o Kelly, o uno de mis favoritos, el local Claudio Chiappucci.

Hasta que llegó a una de las ediciones cuyo desenlace ha sido más bonito, la de 1992, en la que obtuvo el irlandés Sean Kelly una magnífica victoria. Ese año encaraba el descenso del Poggio, a tan solo 7 kilómetros a meta, con una ventaja casi decisiva el corredor italiano del Ariostea, Moreno Argentin, y en su persecución, un reducido pelotón, en cuyo seno se encontraba gente como Kelly, Musseew, Jalabert o Zülle. El irlandés Sean Kelly, en un momento de locura, de agresividad, o como queráis definirlo, se lanza en el descenso a por el líder de la carrera, Argentin. Era un descenso peligroso, pero aún así consigue recortarle la importante renta de segundos de la que gozaba (muy lejos, eso sí, del minuto de ventaja). No hay que olvidar que tras el descenso solo quedaban 3 kilómetros para la meta. Y no hay que olvidarlo, Moreno Argentin no era precisamente cojo en los descensos, y sí uno de los grandes animadores en todo este calendario. A mitad del descenso, ya habían conseguido reducir la ventaja a 15 segundos, tan solo.
 
A poco más de un kilómetro Moreno era neutralizado por Kelly, yéndose ambos hacia delante, para evitar que el pelotón les alcanzase y poder disputar ambos la victoria. En un sprint lanzado desde muy lejos, Kelly, tras casi 6 horas y media, bate al corredor italiano, llegando ambos tan solo 3 segundos por delante del pelotón, en el que se había producido una caída de varios corredores en los últimos 200 metros. Segundo, empatado a tiempo con el ganador, llegó Argentin, y tercero y encabezando el pelotón, el campeón de Roubaix y de Flandes, el león de Flandes, Johan Musseew.

Aquí os dejo un vídeo resumen de aquella etapa, y del impresionante descenso de Kelly, encabezando el pelotón:




Saludos a todos!!!

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